La musa de mis letras

Apareció en mi vida como un susurro, apenas perceptible, pero suficiente para quedarse grabado en algún rincón de mi memoria. No sé cómo comenzó todo, pero sí recuerdo cómo terminaba siempre: con él desapareciendo, dejando tras de sí una mezcla de vacío y palabras que yo no sabía cómo ordenar.


No era alguien que se destacara a simple vista. Tenía barba y usaba anteojos que parecían demasiado grandes para su rostro. Su risa era peculiar, un sonido que al principio desconcertaba pero que, con el tiempo, se volvía imposible de olvidar. No, nunca me enamoré de él. Pero había algo en su forma de estar, en su manera de escuchar, que hacía que mis ideas cobraran vida.


Él no decía mucho. Solía mirarme en silencio mientras yo le hablaba de mis historias, como si estuviera descifrando algo que yo misma no entendía. A veces hacía preguntas, pequeñas observaciones que parecían insignificantes, pero que terminaban marcando el rumbo de mis palabras. Siempre me asombró cómo podía transformar algo ordinario en extraordinario con solo una frase.


Un día, sin aviso, dejó de aparecer. No hubo despedidas ni explicaciones, como si nunca hubiera estado realmente. Al principio lo esperé, pensando que volvería, como siempre lo hacía. Pero los días se convirtieron en semanas, y las semanas en meses. Y, aunque su ausencia me pesaba, descubrí algo curioso: seguía escribiendo.


Las palabras fluían como si él estuviera allí, sentado frente a mí, ajustando sus anteojos y soltando una de esas risas que parecía contener mundos enteros. Me di cuenta de que no lo necesitaba físicamente para seguir. Él había dejado algo más profundo, una chispa que no se apagaba, aunque su presencia ya no iluminara directamente mis días.


Nunca supe qué fue de él. A veces pienso que quizá nunca fue real, que solo fue una forma que mi mente encontró para darme permiso de crear. Pero, aunque nunca más lo vea, sé que siempre estará en cada letra que escriba. Porque hay musas que no están hechas para quedarse, solo para pasar, tocarte y transformarte antes de desaparecer.


Lo escribo ahora, no para recordarlo, porque en realidad nunca lo he olvidado, sino para agradecerle. Sea quien haya sido, o lo que haya sido, me enseñó que a veces las historias más importantes no nacen de amores eternos, sino de encuentros fugaces que dejan huellas imposibles de borrar.



Solo podía quedar esta canción 🫶🏼


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