Nadie recuerda a los invisibles
Capitulo 1: El fin de todo Me despidieron del trabajo a las 10:50: M e llamaron a la oficina de Recursos Humanos. Ni siquiera me dejaron terminar el trabajo que estaba escribiendo. —Lo sentimos, pero hasta aquí llegamos —dijeron, con esa voz falsa que usan cuando creen que la cortesía suaviza el golpe. ¿Quién carajo despide a alguien a esa hora? Me entregaron una caja de cartón y tuve que recoger mis cosas frente a todos. Como en las películas, pensé, solo que en la pantalla grande nunca se siente el ardor en la cara ni la presión en el pecho. Caminé hasta la salida escoltada por un guardia, como si hubiera robado algo. Como si mi único crimen hubiera sido quedarme demasiado tiempo en un lugar que nunca fue mío. No aguanté más. Afuera lloré, primero en silencio y luego sin poder detenerme. Lloré todo el camino al metro, con la caja pegada contra mi cuerpo como si fuera lo único que me quedaba. Sentía que me habían desechado con la misma facilidad con la que uno arruga un papel y l...