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Mostrando las entradas de octubre, 2024

La sombra de quien alguna vez conocí

Tenía la idea de que al volver a verlo regresaría a esos días de enero cuando lo veía y nada me preocupaba. Creí que cuando nos volviéramos a besar, se sentiría exactamente igual que la última vez que lo bese. Pensé que vernos durante un segundo sería como si el tiempo no hubiese transcurrido, pero no fue así. Habían pasado varios meses y no estábamos en la misma página que lo dejamos. También tenía miedo de volverme a sentir tan hipnotizada por él, que pudiera olvidar el trabajo que me costó dejarlo atrás, pero tampoco fue así. Volver a verlo se sintió normal. No hubo fuegos artificiales, ni canciones románticas, ni emoción, solo calor, mucha calentura. Si hay una parte de mí que lo extrañaba, era mi piel; el contacto de sus dedos se sentía como fuego y yo ardía debajo de él. Todavía no entiendo cómo lo hace, pero siempre me hace sentir que floto sobre él; él hace que desaparezca la gravedad en mi cuerpo, él hace que la cordura de mi cuerpo se desvanezca, él me hace estallar en gritos...

Más fuerte que ayer

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Aún recuerdo cómo me sentía enamorada de ella, cómo estar con ella me hacía sentir como si estuviera en las nubes, y cómo, cuando se molestaba, sentía como si cayera al precipicio. Creo que mi principal problema con ella fue que quería todo tan deprisa que prefería ignorar las cosas negativas. Me han dicho que, cuando me enamoro, pierdo mucho el piso; sin embargo, con ella era un constante flotar que terminaba en caídas abruptas. Podía, en un instante, pasar de tener todo de ella a ya no tener nada. Nunca entendí cómo, para ella, siempre fue todo o nada; no había medias tintas en su forma de querer. Supongo que se debía a su forma de ser. Mi amigo me dijo una vez que tener mi primera relación formal con una mujer me había hecho daño porque me habían condicionado a que las cosas fueran de una forma durante tantos años, y ahora, cuando es así, me siento confundida. No sé si es por el hecho de que ella fuera mujer o por el hecho de que vivía en una relación dependiente y algo tóxica, pero...

Una de cal por una de una arena

La vida está llena de sorpresas, algunas dulces y otras amargas. Cuando abrimos la puerta a nuevas personas, no sabemos qué encontraremos detrás. A veces, la emoción de conocer a alguien nuevo nos hace sentir vivos, pero también puede llevarnos a la decepción. Recientemente, viví una experiencia que me hizo reflexionar sobre la importancia de ser cauteloso y abierto al mismo tiempo. Hace días, conocí a alguien que parecía genuino, pero resultó ser un desconocido con intenciones ocultas. Me sentí defraudada y herida al darme cuenta de que solo buscaba aprovecharse de mí. La confianza que había depositado en él se desvaneció en un instante. Me pregunté cómo pude ser tan ingenua y qué señales había ignorado. Pero la vida tiene una manera de equilibrar las cosas. Conocí a alguien más, alguien que me mostró que todavía hay personas auténticas y atentas en el mundo. Su interés genuino y cuidado me hizo sentir valorada y apreciada. Me di cuenta de que no todas las personas son iguales y que l...