La sombra de quien alguna vez conocí
Tenía la idea de que al volver a verlo regresaría a esos días de enero cuando lo veía y nada me preocupaba. Creí que cuando nos volviéramos a besar, se sentiría exactamente igual que la última vez que lo bese. Pensé que vernos durante un segundo sería como si el tiempo no hubiese transcurrido, pero no fue así. Habían pasado varios meses y no estábamos en la misma página que lo dejamos. También tenía miedo de volverme a sentir tan hipnotizada por él, que pudiera olvidar el trabajo que me costó dejarlo atrás, pero tampoco fue así. Volver a verlo se sintió normal. No hubo fuegos artificiales, ni canciones románticas, ni emoción, solo calor, mucha calentura. Si hay una parte de mí que lo extrañaba, era mi piel; el contacto de sus dedos se sentía como fuego y yo ardía debajo de él. Todavía no entiendo cómo lo hace, pero siempre me hace sentir que floto sobre él; él hace que desaparezca la gravedad en mi cuerpo, él hace que la cordura de mi cuerpo se desvanezca, él me hace estallar en gritos...