Soltar el pasado para abrazar el futuro
El futuro por delante y tú tan agarrado al pasado que no puedes ni caminar. Tienes tanto miedo a fracasar que no lo intentas siquiera; estás tan paralizado que prefieres aferrarte a lo conocido, aunque duela, antes que arriesgarte a lo desconocido. Pero, ¿qué es el fracaso, si no una lección disfrazada? ¿Qué es el miedo, si no el eco de tus dudas susurrándote que no eres suficiente? A veces, nos convertimos en prisioneros de nuestras propias historias. Esas que repetimos en la mente una y otra vez: “¿Por qué hice esto?”, “¿y si hubiera tomado otro camino?”, “¿y si no soy capaz?”. Pero lo que no solemos ver es que esas preguntas no tienen respuestas. Son cadenas invisibles que nos atan a lo que ya no existe. El pasado, por más que queramos, no puede cambiarse, y aferrarnos a él solo nos deja inmóviles. El problema no es cometer errores; todos los hacemos. El problema es creer que esos errores nos definen para siempre, como si el peso de un momento pudiera determinar el valor de toda...