¿Quién soy yo?

¿Quién soy yo?

Aquí estoy, una vez más, con mil preguntas y el corazón apachurrado. Me pregunto: ¿por qué no yo? ¿Por qué otra vez no fui yo? ¿Por qué sigo sin ser suficiente? ¿Por qué nunca soy yo?


Estoy decepcionada. Siento que es porque hice algo mal, porque me equivoqué en algo, porque quizá no hice lo suficiente… o tal vez simplemente creo que no me merezco ser elegida.


Pero, en el fondo, sé que no fue mi culpa. Hice todo lo que estaba en mis manos, di lo mejor de mí, hice las cosas lo mejor que pude. Claro que merezco ser elegida. Lo sé. Pero a veces, una nube oscura se posa sobre mi mente y me hace dudar de todo cuando esto vuelve a ocurrir.


Sé que no puedo controlar que las personas me rechacen, pero sí debo asumir mi responsabilidad: soy yo quien sigue eligiendo a personas emocionalmente indisponibles.


Aunque el rechazo me rompa el corazón, no puedo ignorar que esto se ha repetido tantas veces por la manera en que elijo a las personas. Es la forma en que me relaciono, la manera en que me atraen las personas que no pueden ofrecerme un futuro. Siempre termino enamorándome de aquellos que no saben lo que quieren o que, simplemente, no buscan nada serio conmigo.


Es como si algo en mí se sintiera atraído por el desafío de lo imposible. Como si mi cabeza creyera, erróneamente, que tengo el poder de hacerlos cambiar de parecer. Que, de repente, querrán algo serio conmigo.


Ahora entiendo que no se trata de lo que hice o dejé de hacer. Se trata de un patrón que sigo repitiendo, una y otra vez. Reconozco que la culpa está en seguir escogiendo personas que no quieren lo mismo que yo.


Hoy decido romper ese patrón. No voy a seguir buscando una relación ni intentar encajar en los deseos de alguien más. Por primera vez, quiero estar sola. Quiero invertir mi tiempo en conocerme, en entender quién soy y en sanar lo que necesito sanar. Este es mi momento para descubrirme, para aprender a amarme y a ser mi prioridad. Sé que al hacerlo, podré construir una vida en la que no necesite que alguien más me complete, porque ya seré suficiente para mí misma.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Una taza rota dentro del cajón

La primera vez que me folle a alguien

Nadie recuerda a los invisibles